Mostrando entradas con la etiqueta Serie Apps. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Serie Apps. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de abril de 2016

Apps para tasadores: 10: Índice

Como uno va aprendiendo a base de porrazos, se me olvidó incluir un índice en el post anterior de la serie. Aquí os lo dejo con los links, para que los tengáis todos reunidos en el mismo sitio:

01: Intro y cuaderno
02: Una lista de tareas
03: Un calendario (y un cronómetro)
04: Un almacén de información. Vivamos en las nubes
05: Un monedero
06: Un presupuesto
07: Una buena calculadora: Excel
08: Una coctelera: IF
09: Disclaimer

jueves, 7 de abril de 2016

Apps para tasadores: 09.:Disclaimer

No. Ya no más Apps. Tranquilos, no hace falta que instaléis más programas en vuestros ordenadores o smartphones. Pero antes de dar por cerrada la serie, sí me gustaría enumerar una serie de aclaraciones que complementen lo escrito hasta ahora. Para que no digáis que no lo dije o cualquier cosa. Ahí van:

Todas las herramientas que te he dado en esta serie las he utilizado, las utilizo y presumiblemente las usaré en mi trabajo diario valorizando propiedades inmuebles de todo tipo en España y en Latinoamérica. Para mí son útiles en mi ambición de hacer que mi trabajo sea de la mayor calidad posible y de que se me perciba como un buen profesional. De lo contrario, no te recomendaría ninguna de ellas.

Hay millones de aplicaciones accesibles por ahí que prometen el oro y el moro a la hora de mejorar tu productividad personal. También hay cientos de libros de autoprocalmados gurús que te prometen mejoras espectaculares siguiendo tal o cual método (GTD, pomodoro...). Yo no sigo modas ni métodos. Tengo hábitos. Y aunque pruebo muchas aplicaciones, lo cierto es que he notado que sólo necesito dos o tres que centralicen todos mis esfuerzos (por eso hablo de "cuaderno", de "lista de tareas" o de "almacén virtual"). Adicionalmente te comento en concreto la aplicación que yo uso ("Writemonkey", "Wunderlist", "Evernote"). Elije la que más te guste y ponte a trabajar.

Siguiendo con lo anterior, ninguna de esas aplicaciones hará el trabajo por ti. Es como pretender que el lápiz escriba solo porque es el mejor lápiz que existe. No va a escribir solo, sino porque tú lo usas.

De la misma manera, las herramientas aconsejadas, o cualquier otra, no sirven de nada si no se usan y dicho uso requiere un hábito. Los hábitos sólo se consiguen con mucho tiempo (meses y años) de hacer pruebas, de esforzarte a empezar de nuevo cuando se rompe el hábito o de llevar rutinas que otros consideran grotescas, absurdas o delirantes. Por "otros" me refiero a gente bastante cercana a ti (familia, amigos y compañeros de trabajo), no cualquiera que pase por la calle que sea fácil de ignorar, sino personas que te importan a las que es muy dificil explicarles por qué haces lo que haces. Me han llamado friki, se han reido de mí y me han tomado el pelo (y siguen haciéndolo), pero yo he seguido con mis rarezas porque siento que tengo mayor control sobre lo que hago. Cuando empieces con todo esto, no te va a quedar otra que envainártela. Y seguir queriéndoles mucho a pesar de que te pinchen.

La formación de hábitos lleva, desde mi punto de vista, a cadenas de hábitos (un hábito da lugar a otro) o sistemas. Tengo un sistema para escribir posts, uno para redactar informes, uno para guardar información que sea accesible cuando la necesito, etc. No busqué crear esos sistemas, simplemente me di cuenta de que los tenía. Los sistemas tardan aún más que los propios hábitos en formarse y por lo general, van siendo modificados con el uso y el tiempo. Lo que quiero decir aquí es que si hubiese escrito esta serie hace cinco años, te hubiese hablado de otras herramientas y que si lo vuelvo a escribir dentro de cinco años más, seguramente no serán las mismas. Tú tienes que definir las tuyas en función de tus necesidades en el momento presente.

Dado que los hábitos y los sistemas van evolucionando, es absurdo encorsetarse con ninguna de estas herramientas. Mañana pueden cambiar tus necesidades y por lo tanto necesitarás otra herramienta distinta o quizá dejarás de necesitar tantas.

No me llevo comisión de ninguna de las aplicaciones que recomiendo. Esto, lejos de ser un "disclaimer", es una queja contra la industria. Ojalá me pagaran. Si esto llegara a suceder, la primera frase de ese post en particular lo anunciaría, para que no nos llevemos a engaños.

Al igual que de vez en cuando recomiendo algún libro que me ha gustado porque su contenido me parece que tiene cabida en la temática del blog, pienso seguir escribiendo sobre este tipo de cosas en el blog siempre que las encuentre útiles para nuestra profesión, porque me gusta y porque me apetece. Y porque creo que es útil.

Y ahora necesito que comentes si has utilizado alguna de las herramientas que se han dado en esta serie o planeas hacerlo. Incluso si tienes dudas de algún tipo. Comenta. Aquí o en los posts correspondientes. ¡Muchas gracias!

lunes, 4 de abril de 2016

Apps para tasadores: 08: Una coctelera: IF

Un cuaderno, una lista de tareas, un almacén, un calendario, etc. Quizá estaréis pensando que si os tenéis que poner a gestionar todas estas herramientas que el loco ese del blog está recomendando, no os va a quedar tiempo para poder hacer vuestro trabajo. Pues ¿sabéis qué os digo? Qué tenéis razón.

Uno coordina una visita para realizar una inspección. Se mueve hasta allá y ve la propiedad. Toma unas fotos y escribe unas notas rápidas en el cuaderno. Notas que querrá archivar. Vuelve a la oficina, descarga las fotos, ecribe la descripción del inmueble para que no se le olvide, levanta el plano, solicita la información necesaria al cliente... Y aún no hemos empezado el informe.

Y encima tenemos que anotar cosas en una lista y tacharlas, gestionar una agenda, guardar en un almacén...

¿O no? Y si fuera todo automático. Y si fuese así:

Te llega un encargo, que debe ser entregado el día X. Automáticamente aparece en tu calendario ese día como día de entrega (tú no has tenido que ponerlo) para que seas consciente de cuándo tienes que tener hecho el trabajo. Coordinas la visita para el día Y a la hora H y la pones en el calendario también. El día de la visita, sin tú tener que hacer nada, en tu Dropbox (o similar) se te ha creado una carpeta con el nombre de la propiedad que estás visitando y todas las fotos que vayas a hacer durante esa visita se guardan automáticamente en esa carpeta. Además, el día que te llegó el encargo se mandó un mail automático al cliente en el que se solicitaba la información requerida para este tipo de propiedad. Las notas de la visita se guardan en el almacén simplemente tomando una foto de la hoja de papel que utilizaste. Incluso, puedes tener lista en la autogenerada carpeta de la propiedad una breve descripción de la ciudad con datos obtenidos de Wikipedia. Por supuesto, en tu lista de tareas aparece automáticamente una con el nombre de esta propiedad en el apartado de "Informes a realizar" (por ejemplo).

Tú solo has recibido el encargo y hecho la llamada para coordinar la visita. El resto es automático. ¿Realidad o ficción?
 

Realidad. Para esto sirve la informática. IF (o IFTTT).

Ya lo he dicho en algún otro artículo. El 99% de los ordenadores del mundo están infrautilizados. La informática debería hacernos las cosas más sencillas a todos. ¿De qué sirve que tengas que escribir quinientas veces tu nombre cuando redactas mails si tu nombre no va a cambiar (presumiblemente) y el ordenador puede hacerlo por ti? ¿Tienes que mandar el mismo mail una y otra vez? ¿Necesitas tú mismo crear una carpeta por cada proyecto o algo o alguien lo puede hacer por ti?


Un día, no recuerdo cómo, descubrí IFTTT ("If This Then That" o "Si esto entonces aquello" traducido). Esta web (www.ifttt.com) relaciona distintos servicios (que ellos llaman "canales" y que equivalen a nuestras herramientas) de forma que una acción en uno de ellos provoca una reacción en otro.
  • Si creo una entrada en el calendario que contenga la palabra "visita", que se cree una carpeta en Dropbox cuyo nombre sea lo que viene después de "visita".
  • De la misma manera, que se me cree una tarea en Wunderlist o una libreta en Evernote.
  • Si recibo un mail con la palabra "Encargo", que se mande otro mail cuyo texto contenga la lista de documentación requerida.
  • Si recibo un documento llamado "Cosas interesantes" que me interesa leer y lo guardo en una carpeta llamada "Para leer", que se me genere una tarea que se llame "Leer documento Cosas Interesantes" que contenga dicho PDF.
  • Si una tarea tiene fecha de entrega el día dd/mm/aaaa, que dicho día aparezca señalado en emi calendario.
  • Si tal publicación o blog publica un artículo que contenga la palabra "tasación", guarda el artículo en evernote (o en Instapaper o donde sea).
Etc, etc, etc. Las posibilidades son infinitas. Cuando yo descubrí IFTTT (ahora se llama solo IF) había unos nuve o diez canales. Ahora hay un montón más. Algunos son geniales y otros no sé ni qué son. Muchos de ellos tienen que ver con la domótica ( lo que me parece muy interesante pero ahora mismo no me sirve de nada). Te invito a ver la lista de canales y que descubras aquellos que te pueden ser útiles. Y empieces a utilizarlos. Vas a descubrir un mundo de posibilidades fantástico. Y vas a ahorrarte un montón de tiempo.

Existen otros servicios similares como Zapier, pero son de pago. IF es gratuito y funciona sensacionalmente. Su uso (a base de "recetas") está ampliamente explicado en la web. Por ejemplo, este artículo es muy completo. Insisto, úsalo, comete errores y vuelve a empezar. Merece la pena.

Automatización 

IFTTT (o IF), es una herramienta de automatización. Relaciona servicios web. Hay otra rama de la automatización de la que ya os hablé hace un tiempo en este post, que trata de aquello que afecta a tu propia máquina. Ejecutar programas presionando una tecla o escribir textos enteros el doble de rápido gracias a atajos de escritura son sólo algunas posibilidades. Releed el artículo anterior y veréis que las posibilidades son inmensas. Se trata de domesticar tu máquina para que haga lo que quieras y no suceda al revés: que tú te acabas adaptando a lo que tu máquina puede hacer.

jueves, 17 de marzo de 2016

Apps para tasadores: 07: Una buena calculadora. Excel

Con números se puede demostrar cualquier cosa.
Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés. 
Excel es la versión sofisticada del cuaderno en lenguaje matemático. Una compañera mía de carrera y MBA dice que Excel es el programa que mueve el mundo. No le falta razón, pero hay pocos tasadores que sepan hacer un uso adecuado de Excel. En España cada Empresa Tasadora utiliza su propio programa de tasación que simplifica mucho la labor de introducción de datos y procesamiento de información, pero el problema es que nos acostumbramos a ello y no somos capaces de realizar un simple análisis más allá del programa de turno (y reconozcamos que a las personas que diseñan estos programas tampoco les interesa que vayamos más allá, al fin y al cabo, la tasación es un negocio de volumen). En América Latina estos programas aún están en desarrollo o tienen un bajo nivel de implantación y la herramienta a utilizar es el Excel. Saber qué hace y cómo lo hace es clave si quieres entregar un dato o un análisis correcto. Excel puede ayudarte a ratificar un valor de forma argumentada o a descartarlo. Es sorprendente la cantidad de datos implícitos que se esconden en un estudio de mercado, por muy simple que éste pueda ser y que a ti te pueden ayudar a entender mejor la propiedad que estás analizando o el trabajo que estás haciendo.

Hay cursos fantásticos de Excel por ahí que te pueden ayudar a sacarle el máximo provecho. Yo no he hecho ninguno de ellos y mi nivel de usuario es razonablemente elevado. Con esto quiero decir que este programa puede llegar a utilizarse con ciertas garantías simplemente con algo de dedicación y con muchísimo cuidado. Cada vez que me llegaba una hoja de cálculo, me metía a fondo a analizar hasta la última fórmula, a entender su funcionamiento y comprender sus resultados. Al final he acabado sabiendo lo suficiente como para definir hojas de cálculo para evaluaciones de proyectos, comparaciones de mercado, análisis de costos, seguimiento de obras o flujos de cajas entre otros, incluyendo gráficos y textos automáticos que incorporamos en los informes. Todo a base de prueba y error. Una y otra vez. Debo ser muy friki porque la verdad es que hasta me parece entretenido.

De todas formas, tengo una web de referencia: Excel Total. En esta página he encontrado resueltas todas las dudas que he ido encontrando a medida que diseñaba mis planillas. Incluso puedes bajarte fórmulas y macros de forma que gran parte del trabajo está hecho. Es genial. Otra opción es teclear directamente en Google la duda que tienes y te sale una lista de resultados de webs donde se resuelve. No hay excusas para no aprender.

Uso de Excel

Para el tasador, Excel (o cualquier hoja de càlculo) es una magnífica opción para alcanzar una opinión de valor cuando no tenemos acceso a alguno de los sofisticados (...) programas que utilizan las Empresas Tasadoras. Una buena planilla, revisada y sin errores, puede llevarte a una conclusión de valor argumentada y defendible, puede arrojarte gráficos que respalden tus argumentos y darte algunos textos predefinidos que te faciliten el montaje de tus informes. Por ejemplo:

- En análisis comparativo puedes hacer:
  •  Que la homogneización que depende de factores numéricos (superficie, antigüedad, número de pisos, de ascensores, número de dormitorios, baños, etc.) sea automática y coherente con el resto de los comparables. También puedes controlar el rango de ajuste (+- 5, 10, 15%...). con esto ya te ahorras el 50% del trabajo de homogeneización como poco.
  • Puedes obtener el nivel de homogeneización de cada referente, de forma que obtengas el porcentaje de ajuste de cada uno de ellos. Si defines a partir de qué porcentaje el comparable deja de ser similar a tu propiedad, puedes hacer incluso que te salga una alerta (por ejemplo: puedes definir que si un testigo es ajustado por encima del 20%, Excel te diga que lo sustituyas porque estás comparando peras con manzanas).
  • Si haces un análisis de rentas de mercado en paralelo, Excel te puede estar dando en tiempo real el Cap Rate de mercado para transformar arriendos en datos de venta. Si sabes a qué Cap Rate se transan las propiedades en el sector, es un indicativo de cómo está el mercado o de si tu homologación está desvirtuada.
- En el análisis de reposición puedes automatizar la depreciación así como el valor según la tipología y la edad de la edificación.

- En el seguimiento de obras puedes hacer cosas tan útiles como detectar automáticamente retrasos en obra según la programación prevista. Incluso puedes saber cuánto exactamente va retrasada y qué día se terminará la obra de seguir el ritmo actual (en Chile según mi experiencia y un estudio realizado por nosotros, al menos el 80% de las obras analizadas estaban retratadas un promedio de un 20% sobre la programación original).

- Un análisis de flujos es prácticamente necesario hacerlo con Excel. Además de ratios de rentabilidad puedes hacer análisis de sensibilidad inmediatos (que se pueden exportar al informe) para ver cómo afectan las distintas variantes (entre ellas, la famosa tasa de descuento).

Normalmente, en el sector de la valoración se trabaja con Excel y con Word. Excel para realizar los cálculos y Word para plasmar el informe. Igual que me encanta Excel, tengo un montón de reservas con Word (ya os dije que prefiero los txt), pero es el estandar de mercado y hay que adaptarse a él. Narrative 1 exporta directamente los datos del Excel al Word, de forma que una vez definida una planilla en Excel, sólo tienes que cambiar los datos para obtnener un nuevo informe en Word. El problema es que Narrative 1 sólo se puede utlizar bajo licencia, que además resulta ser cara. 

Limitaciones de Excel

El tremendo problema con Excel no es de Excel, sino nuestro. Un error de teclado y todos los magníficos resultados y análisis que puedas obtener no valen un pimiento. Y cuando tienes cientos de inputs que meter, te aseguro que es sumamente fácil dejarte un cero o poner una coma en mala posición. Por ello, gran parte de los esfuerzos de los que diseñan este tipo de hojas (o diseñamos, cuando nos toca) se centra en la correcta entrada de datos. Uno de los métodos más comunes es el de doble entrada, de forma que la planilla te solicita meter el mismo dato dos veces de forma manual, de forma que si las dos entradas no coinciden exactamente, se levanta una alerta. Otra forma de verificar los datos es a través de la comprobación de los órdenes de magnitud de los resultados que obtienes, pero este método es menos fiable.

La probabilidad de error por entradas de datos en Excel se multiplica exponencialmente a medida  que se complejiza la hoja de datos. Además se hace cada vez más difícil detectar la fuente potencial de error. No digamos ya si el error viene en una fórmula, cosa que puede resultar bastante común por otra parte. Por ello, surgen programas en paralelo que minimizan esas posibilidades. Argus es un programa especializado en flujos de caja que soporta inumerables inputs y los combina de forma precisa arrojando resultados que son totalmente fidedignos al modelo empleado, pero la licencia de Argus es incluso más cara que la de Narrative 1.

Lo cierto es que no hay que olvidar que Excel no es más que una herramienta. Uno debe tener control sobre ella. Si en algún momento se tiene la sensación de que no se controla lo que se está haciendo o de que no se sabe qué se está entregando, lo mejor es dar un paso atrás y revisar los resultados. Al fin y al cabo, un cliente insatisfecho no le va a reclamar a Bill Gates, sino a ti.

viernes, 4 de marzo de 2016

Apps para tasadores: 06: Un presupuesto

No gastes tu dinero antes de ganarlo.
Thomas Jefferson (1743-1826). Político Estadounidense.

Si te fijas bien, al igual que cuando hablábamos del calendario, decíamos que introducir eventos sin más era una gestión pasiva del tiempo, introducir gastos (hacer un simple "Expense tracking"), como lo que nos permite hacer iXpenseit, es una gestión pasiva del dinero. Llevar un control de los gastos es bueno, pero te lleva a ver el cadáver una vez muerto. No te da herramientas para evitar el desastre. La gestión activa de tu dinero sí evita el muerto. Para eso necesitas planificar siempre según tus prioridades y presupuestar. Presupuestar es destinar recursos a esos objetivos. Es saber que el dinero que tienes, tiene un fin y cuánto de lejos estás de esa meta.

En términos cinéfilos, el "Expense Tracking" es CSI, donde hay una víctima y se empieza a ir hacia atrás para descubrir al asesino, mientras que el presupuesto es Minority Report, donde te adelantas al crimen.*

Para presupuestar, puedes utilizar una hoja de Excel. En una columna pon categorías de lo que quieres ahorrar (Regalo para mamá, coche, vacaciones, colegio niños, lo que sea), con la meta en cantidad a la que quieres llegar. Luego define una triple columna por cada mes: en la primera parte de la triple columna indica cuánto de lo que tienes vas a asignarle a cada categoría ese mes; en la del medio, cuánto llevas gastado en el presente mes en esa categoría y en la última, la diferencia (lo que asignaste más lo que tenías del mes anterior menos lo que te gastaste), cuanto llevas ahorrado (cuánto tienes disponible para gastar en esa categoría) hasta ese momento:





La idea es que lo que presupuestes cada mes (primera columna de cada triada mensual) no exceda tus ingresos del mes anterior. Si no, estarías presupuestando dinero que NO tienes (overbudget). Puedes hacerlo, pero esa cantidad que excedas debe restarse del dinero disponible el mes siguiente. En el fondo, estás presupuestando tu dinero futuro. Los recursos son limitados.

Como puedes ver en la imagen, el dinero asignado a cada categoría va aumentando cada mes (columna disponible) a medida que le asignas recursos. Así puedes medir tus ahorros. Esta es una gestión activa de tu dinero. Tú decides para qué sirve, no vas apagando incendios según salen.

Fácil, ¿no?

Pues no lo es. YNAB.

La teoría es muy fácil pero el día a día es muy complicado. Llevar esa hoja de gastos actualizada puede resultar más liante de lo que a primera vista puedes suponer. Y ser estricto con lo que tienes asignado para ese mes es aún más difícil. Afortunadamente, se puede remediar.

Me gasté 2.873 pesos de los 50.000 que tengo para bebidas.



Para presupuestar, yo utilizo YNAB**. YNAB (palabra formada por las siglas de "You Need A Budget", o "necesitas un presupuesto" en inglés), te permite presupuestar igual que esa hoja de cálculo pero llevando un control más completo y sin tener que soportar errores de cálculo. Tiene aplicación móvil de forma que puedes hacer "Expense tracking" instantáneamente y además, te permite medir en cada momento lo que te queda asignado en cada categoría, de forma que cuando gastas 2€ en una coca cola y lo asignas a la categoría "Bebidas", puedes ver cuánto más en esa categoría puedes gastarte en lo que queda de mes. Ahora, antes de comprar la coca cola, veo si tengo dinero presupuestado para ella. ¿Dejo de tomar la coca cola? A veces sí, pero si decido que no, que quiero la coca cola, YNAB me recuerda que es a costa de alguna otra de mis prioridades.

Además, como haces "Expense Tracking", puedes analizar tus gastos en una sección de Informes que te saca automáticamente, de forma que puedes entender mejor tus finanzas.
Un ejemplo de análisis de gastos de YNAB


Pero su verdadero valor radica en 4 reglas que tienes que seguir si quieres dominar tus finanzas realmente:
  1. Asigna a cada dólar (o euro, o lo que sea) un trabajo. A cada uno sin excepción. Ésto te obliga a pensar en qué vas a destinar tu dinero este mes. Al principio cuesta. Luego se hace más fácil. La regla número 1 te obliga a pensar en tus prioridades y objetivos. Si para ti es prioritario comprar una casa, debes plantearlo así. Si es prioritario tener perro, tienes que abrir una categoría para ello. Quizá sea ahorrar, o tener una buena cobertura de salud. Abre la categoría y asígnale recursos. Al igual que en el calendario teníamos que asignar cada hora a lo que hacemos, aquí hay que asignar cada moneda (se trata de asignar recursos en ambos casos). Dedica un tiempo cada mes a ello. Al final se hace adictivo.
  2. Ahorra para los contratiempos. Los imprevistos son eso, imprevistos. No se pueden preveer. Pero mejor si estás preparado. Esta regla es un seguro para ataques al corazón. De repente te empieza a doler una muela. Vas al dentista y, ups, 1.500 € de presupuesto. ¿De dónde los saco? De la categoría imprevistos. Está todo controlado.***
  3. "Roll with the punches" (o encaja los golpes). Digamos que te gastaste en el cine 20 euros más de lo presupuestado. Es decir, estás gastando recursos de otra categoría. Te toca pensar de dónde los sacas para destinarlos a la categoría "Cine". Esta regla está diseñada porque el presupuesto está hecho para ti, no tú para el presupuesto. Esa peli es demasiado buena como para dejar de ir a verla. Aquí considera que tus prioridades han cambiado y a lo mejor, prefieres gastar 20 € menos en palomitas...
  4. Presupuesta basándote en lo que ganaste el mes anterior. Nada de suponer cuánto vas a ingresar este mes. Así presupuestas con dinero que efectívamente tienes. Se realista. Nada de "me deben un bono que me pagarán dentro de 6 meses así que lo voy a meter aquí". No. Tus recursos son finitos. Adminístralos.
YNAB no es la aplicación. Como explican en su web (que yo recomiendo leer de arriba a abajo), no necesitas comprar su software para gestionar tu presupuesto. Basta un excel como el de arriba. YNAB es un método basado en esas cuatro reglas. Pruébalo y si te convence o crees que te puede ayudar, compra el software. Yo lo hice y me encanta. Me da control y recursos para mis prioridades, pero si eres ordenado, la hoja Excel es suficiente.

Si eres autónomo, te interesa doblemente. Por un lado para gestionar tus finanzas, por otro lado, para gestionar las de tu empresa. Y sí, eso te obliga a pensar el doble. Además de preguntarte por tus prioridades, debes establecer las de tu empresa. ¿Es prioritario contratar a alguien? ¿O lo es alquilar un local más grande? ¿Quiero entrar en este proyecto? YNAB tiene un par de planillas por defecto: una para finanzas personales y otra para pequeños negocios. Úsalas, pero modifícalas a tu gusto. Lo importante es que tú te sientas cómodo.

Limitaciones del presupuesto

El mayor inconveniente del sistema YNAB es lo que tardas en dominarlo. Al principio no entiendes bien lo que estás haciendo. Luego te van surgiendo dudas y finalmente vas comprendiendo poco a poco los conceptos. Pero cuando empiezas a ver que sabes en qué está tu dinero, para qué es y como responde a tus prioridades, simplemente duermes mejor. Por eso lo recomiendo. Paciencia. Acaba funcionando.

*El símil no es mío. Lo explica Jessie Mecham, fundador de YNAB, en su podcast número 199.
**Letra pequeña: YNAB, al contrario que el 99% de las aplicaciones que están en esta serie, es de pago. Hasta hace poco, un pago de unos 55 USD para toda la vida. Ahora han lanzado una versión nueva basada en la nube y cobran unos 50 USD por año (parecido al pricing de Dropbox, por ejemplo).
***Caso real...

Nota sobre las reglas: en el tiempo que va desde que comencé esta artículo hasta que lo terminé, YNAB cambió sus reglas, si bien en esencia siguen siendo las mismas. Las puedes revisar aquí (http://www.youneedabudget.com/blog/post/the-new-rules#When:22:06:00Z)

jueves, 25 de febrero de 2016

Apps para tasadores: 05: Un monedero.

¡Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!
Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.

Cuando me independicé y dejé la casa de mis padres, me las prometía muy felices. Ganaba bastante dinero (era la época buena), disponía de tiempo libre y me lo pasaba muy bien. Me busqué un pisito en el centro, creca de la zona del Bernabéu y empezó el baile. Pero no el baile al que yo estaba acostumbrado, con una copa en la mano y una chica enfrente. No. Empezó el baile de los números. De repente, no sólo no podía ahorrar, como antes que me sobraba el dinero, sino que además, gastaba más de lo que ganaba. Lo peor es que no sabía en qué.

Decidí anotar todos mis gastos. Al principio sólo los gordos (alquiler, gas, agua, gasolina, etc.) en mi cuaderno. No funcionaba. La información era imprecisa, faltaban algunas entradas y sobraban otras. De ahí pasé al Excel, pero pasaba igual, solo que no tenía que sumar manualmente. Con el auge de los smartphones y las aplicaciones que por aquel entonces estábamos descubriendo, me di cuenta que tenía que haber algo que me pudiera servir. Así que indagué en las tiendas de aplicaciones y resulta que había de todos los colores.

Tras muchas pruebas, yo compré iXpenseit, que no es más que un programa que registra tus gastos (en el mundillo "financioero-online", registrar los datos se conoce habitualmente como "expense tracking". El Académico sigue sufriendo...). En realidad tiene muchas más funciones, como presupuestos, control de ingresos, etc. Pero a mí me interesaba el control de gastos. Empecé a apuntar todos mis gastos (desde llenar el depósito a comprar un chicle). Lo bueno es que ahora podía hacerlo en el momento de la compra, rápidamente y sin necesidad de gastar una hora o dos al final del día apuntando cosas o intentando recordar, por lo que la información era mucho más precisa. Además el programa te permite exportar a Excel los resultados, de forma que puedes analizar tus gastos mensuales o anuales, incluso sacar gráficas, etc, etc.

Aún hoy utilizo iXpenseit. Con matices, pero ahí lo tengo. A pesar de sus defectos, como que no es multiplataforma y no se sincroniza en otros dispositivos o que es cero atractivo visualmente hablando, me sigue pareciendo un buen programa si lo único que quieres es anotar gastos. A mí me sirvió para localizar en qué se me iba el dinero (por si lo dudábais, era en el improductivo intento de ligarme a la chica con la que bailba a base de invitarla a todo lo que pedía y tras el fracaso, consolarme con los amigos a base de invitarles también por aquello de la camaradería post-alcoholica, claro) y a empezar a entender mejor el funcionamiento de mis finanzas personales. Pude analizar la mecánica de mis gastos y contrastarlos con mis ingresos, de forma que pude tomar decisiones para ajustar mi estilo de vida a mi situación económica real.

Creo que hay gente que a esto lo llama "madurar"...

Limitaciones de iXpenseit

1. No es multiplataforma.
Sólo está en iOS. Con eso está dicho todo. Hay otros programas como Money Control que sí lo son. Para anotar gastos te vale tenerlo en el iPhone sólo, pero si vas a analizar más en profundidad, vas a necesitar exportar datos, transformarlos en excel, etc. Esto es muy útil, pero requiere tiempo (si te preguntas por qué no uso Money Control en vez de iXpenseit es porque, honestamente, me da pereza. Lo entenderás mejor en el próximo post de la serie).

2. Introducción de datos
El método de introducción de gastos (cómo registras cada gasto que haces en términos de campos a completar) es bastante complejo, pero no por iXpenseit. Mi experiencia es que pasa lo mismo con cualquier programa dadas las opciones que generalmente te dan (usuario, cuenta, modo de pago, categorías, subcategorías...). Al final uno tiene que hacer un hábito que le lleva a definir un método propio. Mi método me costó varios meses definir y aún hoy hago alguna que otra modificación. Se complicó bastante cuando me casé y mi mujer y yo decidimos tener una cuenta en común y cada uno la suya propia. Creo que la forma de controlar tus gastos es muy personal y se tiene que adaptar a tus necesidades y a tu estilo de vida, pero como intuyo que algo de curiosidad debes tener (sino, ya me contarás que haces leyendo ésto) te cuento que, en esencia, funcionamos así:

    A. Sólo registramos entradas y salidas de dinero. Nada de fulano me debe tal así que lo apunto. No. O mejor dicho, te lo apuntas en otro sitio, que Fulano se va a olvidar seguro, pero no lo anotas aquí. También es necesario considerar de qué cuenta sale o entra el dinero, que nosotros tenemos ordenado así:

    - Yo tengo mi cuenta (a la que en un alarde de sofisticación llamo "Josito").
    - Mi mujer tiene la suya.
    - Los gastos de la cuenta común van a la cuenta llamada "Cuenta Común" (apuesto a que no lo hubieses adivinado nunca).
    - Si pago alguna vez con mi dinero algo que en realidad es para los dos, va a una cuenta que se llama "Bote Josito". Si ella es la que paga, va a la cuenta "Bote ella". Al final del mes se suman estas dos cuentas, se divide entre dos y la diferencia hasta esa cifra es lo que uno le debe al otro. Por ejemplo: digamos que voy a la compra y pago yo de mi cuenta 50.000 CLP (pesos chilenos). Lo anoto en la categoría de "compras de casa" (...) y le asigno la cuenta "Bote Josito". Supongamos que en ese mes no pago nada más y ella paga 20.000 CLP en otra cosa, que yo apunto en "Bote ella":

            Pagado por Josito: 50.000 CLP
            Pagado por ella: 20.000 CLP
            Total gastado Bote: 50.000 + 20.000 = 70.000 CLP
            Cada uno debió pagar: 70.000 / 2 = 35.000 CLP
            Ella le debe a Josito: 35.000 - 20.000 = 15.000 CLP

Así conseguimos que las cosas de casa sean compartidas independientemente de quién las pague. A nosotros nos funciona.

    B. Categorizamos los gastos. El programa te permite categorizar los gastos. Esto sí que es muy personal. Lo mejor que puedes hacer es ir haciendo prueba y error hasta que te sientas cómodo con tus categorías. No desesperes si en algún momento te das cuenta de que metes el mismo tipo de gasto en dos categorías distintas o que no estás incluyendo alguna. Te adelanto que pasa y te sigue pasando. Simplemente paciencia y ánimo.

3. Método pasivo.
Igual que con el calendario vimos que hay métodos pasivos y activos para gestionar el tiempo, con la gestión del dinero, el otro gran recurso finito, pasa lo mismo y el "expense tracking" es un método pasivo de gestión. Te limitas a anotar gastos una vez que el gasto está realizado y todos los análisis posteriores vienen derivados de hechos consumados. Así, simplemente reaccionas. No eres proactivo. En el fondo tú no controlas tus finanzas, sino que el día a día se impone y son ellas las que te controlan a ti. Eso en el campo de las finanzas personales, pero tú, como tasador, seguramente seas Profesional (en LATAM) o autónomo (en España), por lo que el control de las finanzas cobra mucha más importancia. A mí me costó mucho tiempo darme cuenta de esta realidad. Y me llevó mucho más tiempo controlar las finanzas activamente.

En el siguiente capítulo te cuento cómo lo hice...

jueves, 18 de febrero de 2016

Apps para tasadores: 04: Un almacén de información. Vivamos en las nubes.

"¿Internet? No estamos interesados en eso"
Bill Gates


Cuando hablamos de poder utilizar nuestras aplicaciones y nuestros archivos indiferentemente de la plataforma que tengamos, ya sea un smartphone, un ordenador o una tablet, de lo que estamos hablando realmente es de tener nuestro material en la nube. La nube es el nombre cursi que alguien utilizó para denominar los servidores de alta capacidad que compañías "muchimillonarias" tienen para que tú puedas utilizarlas via internet. Como esos servidores no los podemos ver (ni siquiera sabemos dónde están físicamente) y como lo de "servidores de compañías millonarias" suena "poco comercial", pues mejor lo llamamos la nube, que es todo mucho más bonito.

En esencia, estamos guardando nuestro material informático en el ordenador de un tercero mediante internet. Esto genera cierta incomodidad entre un grupo de usuarios que argumentan que se pierde seguridad al dejar tus archivos a un tercero. Yo creo que es al contrario. Las compañías que ofrecen servicios en la nube emplean a cientos de personas exclusivamente para evitar ataques cibernéticos. Yo, como auténtico garrulo informático que soy, no podría ni soñar con saber qué hacer si me entra un virus en el ordenador, imagínate con un ataque de un hacker de esos malos malísimos que quiere llevarse algo tan valioso como todas mis fotos de la playa. Se me revuelve el estómago sólo de pensarlo.

En realidad, hoy en día no es una opción utilizar la nube. Lo haces quieras o no. Tus correos de gmail o yahoo están en la nube, no en tu ordenador. Los datos de tu cuenta bancaria, si operas por internet, también. Escuece un poco que no nos hayan preguntado, pero es lo que hay. Yo llevo usando estos servicios un montón de tiempo (quizá más de 7 años). Nunca he tenido ningún problema que afectara la seguridad de mis datos y pienso seguir haciéndolo. Incluso creo, que a la larga, será la forma de trabajo por defecto.

Para explicar cómo le puede ayudar a un tasador la nube voy a poner el ejemplo de la primera vez que vi útil estas cosas. Fue iluminador. Yo había estado trabajando en casa de mis padres con un ordenador que tenía allí en una tasación, pero en un momento dado, no recuerdo por qué, tuve que marcharme al estudio. Pensé en acabar el informe allí pero las fotos las tenía en casa de mis padres. Llamé a mi madre, le pedí que encendiera el ordenador, que copiara las fotos en la carpeta de la nube y cuando aún no había acabado de hablar con ella, las fotos estaban en el estudio, en su carpeta, listas para usarse. Desde entonces, la información de los proyectos en los que trabajo (siempre y cuando no sean confidenciales, ya lo veremos) están en la nube.

Para nosotros, los tasadores, y en general para cualquier profesional, hay dos usos de la nube que encajan perfectamente en nuestra forma de trabajar: una estructura de carpetas y un almacén.

1. Dropbox. O la ubicuidad en una aplicación

La aplicación con la que mi madre me hizo llegar las fotos del informe aquel era Dropbox. Dropbox (dudo que alguien desconozca lo que es a estas alturas) es un servicio mediante el cual puedes sincronizar una carpeta y todo su contenido con todos aquellos ordenadores donde la tengas instalada. Replica tu estructura de carpetas y sus contenidos, de forma que hace intranscendente la máquina que uses. Si modificas un archivo, lo haces en todos los ordenadores. Si creas una carpeta, aparecerá allí donde vayas. Es como estar en todos lados a la vez (informáticamente hablando).

Por supuesto, hay versión móvil. Incluso, la aplicación de Dropbox para smartphones tiene algo que puede ser muy útil: te permite subir automáticamente las fotos a la nube. Esto es una ventaja para profesionales como nosotros que una gran parte del día nos lo pasamos en la carretera haciendo fotos a las propiedades que tenemos que valorar. Es llegar a la oficina y ahí están. Listas para utilizarlas, sin perder el tiempo con cables para traspasar archivos de la cámara al ordenador. La tecnologia es maravillosa.

Y hay versión web, por lo que si alguna vez utilizas un ordenador prestado, no hace falta que instales nada. Accede a su web, introduce tu contraseña y ahí están tus archivos.

Como tasador encuentro que es sumamente ventajoso poder tener tu información ordenada desde que la recibes. Ya hemos visto cómo las fotos de la propiedad pueden subirse automáticamente a su carpeta, pero puedes hacer lo mismo con un plano escaneado mediante smartphone, o con documentación legal por ejemplo. Una fotografía, un programa de escaneo digital para el teléfono tipo CamScanner o  Scanner Pro y tu documento está listo en tu carpeta. Cuando llegas a la oficina, simplemente trabajas. La tecnología es maravillosa (¿lo he dicho ya?).

Si no te gusta Dropbox tienes servicios semejantes como Box, Google Drive o Sugarsync. Este último no copia estructuras de carpetas, sino que, de las que tú tienes ya en el ordenador, le dices que te sincronice esta, esa y aquella, y lo hace. Muy cómodo también.

2. Evernote. El almacén.

Evernote es una aplicación para almacenar notas. Una nota es cualquier cosa que no quieras perder. Desde un texto a una grabación de voz, pasando por imágenes o archivos. Evernote se estructura en libros de notas, que a su vez, pueden agruparse en pilas de notas. También puedes poner etiquetas a las notas de forma que estén relacionadas de alguna manera aunque no estén en el mismo contexto.

Como todo de lo que te estoy hablando en esta serie, está en múltiples plataformas, así que lo puedes tener en tu móvil o en tu tablet, de forma que cuando necesitas anotar algo, ahí lo tienes para no olvidarlo después.

He probado varios programas de captura de notas y Evernote es mi favorito, pero OneNote es otra magnífica opción. Da igual, pero al final necesitas uno de estos.

También guardo en Evernote todo lo referente a facturas, pagos de servicios etc. A nivel personal, tengo una carpeta para papelotes de casa (facturas de luz, gas, etc) que se quedan ahí guardadas, una carpeta de "médicos" con todo lo relativo a médicos, otra para el cole del peque, para el coche, etc. Te puedes preguntar que para qué guardar un recibo de la luz. Te puedo responder que alguna vez he tenido que buscarlo, y en vez de buscar en un cajón, abro mi evernote y ahí lo tenía. Maravilloso (insisto). O para guardar artículos de internet que me interesen utilizando su "Webclipper", que no es más que un "plug-in" que se instala en tu navegador colocando un botón con el icono de Evernote de forma que cuando lo pulsas, te guarda la web que tienes abierta en ese momento. Otro uso que hago de evernote es la capacidad para guardar audio. Funciona como una grabadora y el archivo te queda guardado en una nota. Ideal para grabar discursos o cosas así.

Al principio te vas a preguntar cuál es la diferencia entre Dropbox o Evernote, si ambos sirven para guardar cosas en la nube. Sobre esto hay mucha discusión. Yo utilizo Dropbox como una carpeta de ordenador. Evernote es un almacén. La capacidad de búsqueda es brutal, como he dicho. Si necesitas buscar el parte de la última vez que llevaste el coche al taller, tecleas "parte taller" y allí aparece. Incluso puede leer dentro de los documentos por si el archivo no tiene esas palabras. La información solo es útil cuando se necesita, no cuando se busca.

Aquí no me vale el papel y el lápiz. Lo siento, mi querido cuaderno, pero cada uno tiene una misión en la vida y ésta no es la tuya.

Limitaciones de la nube

A Dropbox no le pasa (todos estamos acostumbrados a guardar archivos en carpetas), pero el problema de Evernote es que la curva de aprendizaje es bastante más lenta que la de otros programas. No por el manejo en sí del mismo, lo que es sencillo, sino por verle la utilidad. A mí me costó. No entendía bien el funcionamiento ni qué ventajas tenía. Lo comprendí cuando empecé a invertir. Por inercia (y por darle una oportunidad a Evernote, la verdad), empecé a guardar todo lo relativo a mis inversiones en una carpeta de Evernote llamada (adivinad) "Inversiones", que derivó en varias subcarpetas, cada una con su nota (estimado hacker, no te molestes, no hay datos de cuentas corrientes ahí). Lo bueno es que al dedicarme a ello, simplemente abría Evernote y allí estaba todo lo que necesitaba. Realmente es muy útil manejar todos los documentos de un vistazo y tenerlo todo bien ordenado.

Otro problema que tiene la nube, que ya hemos tocado un poco, es que nosotros manejamos información confidencial. Yo creo que estos servicios son firmemente seguros (de hecho muchas empresas tienen contratados servicios de estos, para que veáis el alto grado de seguridad que se maneja) pero me ha pasado que un cliente ha pedido expresamente no utilizar estos servicios para guardar la información confidencial que nos daban. En ese caso, no queda más remedio que utilizar carpetas locales (no en la nube), de forma que el cliente quede satisfecho (al fin y al cabo, es su información, no la nuestra).

jueves, 11 de febrero de 2016

Apps para tasadores: 03: Un calendario (y un cronómetro)

It's a beautiful day
Don't let it get away
("Beautiful Day", canción de U2)



Dogma filosófico Jositiano: existen dos recursos finitos que estás condenado a gestionar: tiempo y dinero. Tu felicidad depende en gran medida de tu capacidad de gestionarlos.

Vamos a hablar de la gestión del tiempo, el más importsante de los dos, porque es irrecuperable. No sé... A mí me suena como algo importante, ¿no...? Del dinero ya hablaremos.

Para la gestión del tiempo, yo uso Google Calendar. En la oficina me obligan a usar Outlook, al que honestamente, no le veo ninguna ventaja y sí un millón de inconvenientes. En mi día a día, la página de Calendar está siempre abierta en mi ordenador, cumple al 100% con el hecho de estar disponible para cualquier plataforma (mi iPhone, iPad y ordenador están sincronizados) lo que me da la tranquilidad de saber que mis datos no se van a perder aunque me quede sin ordenador o pierda el teléfono y además, la forma de uso es de las más intuitivas que he visto en este tipo de aplicaciones, no sólo a la hora de introducir un nuevo evento, sino que también cuando se trata de repetir citas periódicas o eventos de más de un día de duración (otras aplicaciones hacen este tipo de operaciones de una forma tremendamente complicada o tienes que andar buscando la opción un buen rato).

Otra función que me encanta de Google Calendar es la de poder incorporar a tu calendario otros calendarios realizados por terceros. A mí me encanta el rugby y me gusta saber cuándo será el próximo partido de Copa de Europa, así que he incorporado este calendario al mío de forma que sé el día y la hora de la próxima melé. Incluso para trabajar (...) hay opciones interesantes (no sé qué puede haber más interesante que la Copa de Europa de Rugby) como calendario de festivos, calendarios para PYMES que te indican el siguiente impuesto a pagar o cuando realizar tal o cual papeleo, calendarios de series televisivas (perdón, estábamos hablando de trabajo), etc. Aquí también hay que indicar que Wunderlist (nuestra aplicación para la lista de tareas) te da la opción de crear un calendario con las fechas de vencimiento de tus tareas, de forma que las ves situadas en el momento que toca, lo que te puede ayudar a programarte mejor.

Y hablando de programarse...

El uso del calendario, está subestimado. Para la mayoría consiste en añadir una cita para tal o cual reunión o saber que el martes tienes médico. Esa es una forma pasiva de gestionar tu tiempo. Te han puesto una reunión tal día y ese día, a esa hora, no puedes hacer nada más. Siendo el tiempo el recurso más importante del que disponemos, la verdad es que tendemos a descuidarlo mucho. Un recurso tan importante merece ser gestionado activamente. Deberías ser tú el que tenga el día, o la semana, programado acorde a tus prioridades. Por que esta semana no se va a volver a repetir en la vida. Tu calendario debería quedar listo la semana anterior. Y eso significa colocar en cada fragmento de tiempo disponible aquella actividad a la que lo vas a dedicar. Si tienes dos proyectos abiertos, hay que saber cuándo vas a trabajar en uno y cuándo en otro. Así uno toma conciencia de la escasez de sus recursos y tiene más motivos para decir "no" a una reunión en la que no se nos ha perdido nada o para acudir a no sé qué evento que no nos sirve en absoluto. De esta forma, el calendario refleja tus prioridades y echándole un vistazo rápido, puedes planterte si realmente necesitas o quieres emplear tanto tiempo en una determinada cosa (recuerda que el tiempo es finito). Este momento, que estás empleando en leer este post, no lo puedes emplear en ninguna otra cosa y jamás lo recuperarás. Por cierto: gracias por dedicármelo. Dedica tiempo a lo que te importa. Te sorprenderás de que cuando piensas "mañana tendré tiempo para hacer tal cosa", en realidad, muchas veces no es así.

La programación semanal de tu tiempo es un método activo de gestión del mismo. Tú tomas responsabilidad sobre tu tiempo y empiezas a tomar decisiones, para lo que debes tener prioridades claras y definidas que deben responder a un plan previo, a unos objetivos y a unas metas que deberías tener definidos (de esto también hemos hablado ya en el blog (en definitiva, es responder a las preguntas: ¿qué necesito hacer esta semana? ¿Qué es importante sacar adelante? ¿Qué me va a beneficiar más? ¿Qué quiero hacer yo en la vida?).
Cuando empiezas con el hábito de la programación de la próxima semana, las primeras veces que te enfrentas al calendario vacío es normal encontrarse con la duda de cuánto tiempo asignar a cada tarea. Yo he encontrado tres herramientas que me ayudan a hacerlo de una forma quizá no totalmente precisa, pero suficiente para este propósito:
  • La experiencia. Uno sabe cuánto le va a llevar realizar la inspección de una determinada propiedad porque ya ha realizado unas cuantas. Si has realizado un determinado tipo de informe y sabes que te lleva una hora, una tarde o un día, también puedes reservar esa cantidad de tiempo en tu agenda. La experiencia es un buen aliado a la hora de definir tiempos.
  • La lista de tareas. La elaboración de un determinado informe o proyecto que tengas que abordar durante la próxima semana puede conllevar diversas subtareas. Ese desglose en Subtareas te puede dar una idea de lo mucho o poco que vas a tener que dedicar a ese proyecto en concreto. Hay tareas que se cumplen en un solo paso (llamar a Fulanito) pero las hay más complejas que requieren incluso de horas en distintos momentos de la semana para poder ser completadas.
  • Toggle (o cualquier cronómetro). Desde hace un tiempo me he vuelto un obseso de medir. Y este programa no hace más que eso: medir. Toggle no es más que una aplicación (también disponible en multiplataforma, incluso en web) que mide tiempos a cada una de tus tareas. Selecciona el proyecto en el que vas a trabajar y dale al "play". Un reloj empieza a contar hasta que le das a "stop" y deja de hacerlo. Además puedes añadir una descripción de la tarea. Por ejemplo, si estás en el proyecto A, puedes definir dentro de dicho proyecto que tuviste una reunión con el cliente, luego tuviste que hacer cierta investigación, realizar consultas a expertos, inspeccionar nosequé sitio y redactar el informe. Todo dentro de Proyecto A. Otra cosa que lo hace tremendamente útil es que no importa si llevas una hora trabajando en algo y te olvidaste de darle al "play". Dale en ese momento y dile a Toggle que en realidad, empezaste hace una hora. Toggle lo considera y tu registro queda completo.
Ahora ya tienes un dato empírico de lo que tardas en hacer las cosas.
Quizá puedas pensar que registrar todo lo que haces es un rollo macabeo que solo un friki como el que escribe el blog ese de tasadores puede hacer. Seguramente estés en lo cierto, pero cuando llega el final de la semana, activo Toggle y sacó un informe que me permite ver en qué he estado trabajando esa semana y por cuánto tiempo, en una interfaz gráfica sencillisima (rosca de colores). Revisando ese reporte, me he dado cuenta de algo de lo que no había sido consciente hasta entonces: durante la semana no soy capaz de trabajar mayoritariamente en más de tres proyectos. Dicho de otra manera: dedico la mayor parte de la semana a tres cosas como mucho. El resto es tiempo marginal. Aí que ahora me lo pienso mucho cuando digo "la semana que viene tendré tiempo para esto".
Por último, Toggle también te da la opción de facturar por hora y por cliente. Esto es bastante útil para autónomos o asalariados que cobren por minutas horarias (abogados, consultores, etc.). El problema es que es una opción de pago. A mí no me ha hecho falta, por lo que no la he comprado y no puedo daros ninguna opinión sobre ella, pero si lo necesitáis, también tenéis la opción de exportar los datos a un archivo de excel, desde donde seguro sí que vais a poder manejar la información.

Consejos sobre el calendario y la programación

Otra cosa que facilita la programación semanal es dejarla a medio hacer (sin que sirva de precedente, que a los profesionales no nos gusta dejar las cosas a medias). Me refiero a programar la semana hasta el miércoles solamente. Esto se puede hacer si, a pesar de todo lo anterior, no acabas de tener claro cómo va a ir la semana (porque no dependa de ti, por ejemplo, o porque un proyecto pueda derivar en otro). Es bueno empezar completando el lunes, martes y miércoles, dejando jueves y viernes a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos. Eso sí, el miércoles no te libras. Te toca completar el resto de la semana o el jueves vas a estar mareando la perdiz sin avanzar.
A parte de lo anterior, he encontrado muy útil crear cierta estructura en los nombres de los eventos. Por ejemplo, si me voy a reunir con fulano, del proyecto B, el nombre del evento que inserto en mi calendario es "Reunión Proyecto B con Fulano". Todas los eventos de mi calendario que implican una reunión empiezan con la palabra "Reunión". Las visitas a los edificios que tengo que tasar, igualmente, empiezan por la palabra "Visita", etc. Suena a peroguyo pero es importante que esto sea así. Además, en otro post veremos lo útil que esto puede llegar a ser cuando hagamos que internet haga cosas por nosotros.

Limitaciones del calendario

Por último, el calendario tiene una enorme limitación de la que hay que ser consciente para que pueda ser 100% útil. No sé si os habéis dado cuenta, pero el tiempo en el calendario (y algo me dice que en todo lo demás también) pasa al inexorable y constante ritmo de un segundo por segundo. Esto pasa bien termines tus tareas o no lo hagas. De hecho, muchas veces, tengo que terminar una cosa, entro en el espacio de tiempo reservado para otra y no puedo dejarlo porque tengo que terminar. Así que mi programación se va degradando hasta que me doy cuenta de que no he podido completar todo lo programado. Dos soluciones:

  • Si programas con antelación tus proyectos, la programación de la semana debería ser lo suficiente como para no llegar al punto de no poder dedicar tiempo a lo que habías decidido dedicarlo. Planea bien. Ayuda.
  • Hay una frase de una web de una de mis aplicaciones favoritas (de la que ya hablaremos más adelante en la serie) que dice "Roll with the punches", lo que podría traducirse como "encaja el golpe, acéptalo, adáptate y sigue adelante". Si necesitas reprogramar, reprograma, e intenta ser más estructo en tu tiempo dedicado o no vas a lograr lo que te habías propuesto esta semana.

Conviene recordar que el calendario está a tu servicio (en concreto al servicio de los objetivos que tú has determinado) y no al revés. Úsalo. No seas su esclavo.
Calculo que habrás tardado de 10 a 15 minutos en leer este artículo. ¿Sabes ya lo que vas a hacer a continuación?

jueves, 4 de febrero de 2016

Apps para tasadores: 02: Una lista de tareas

Una lista de tareas es algo fundamental para mí. Mi ego me impidió durante mucho tiempo reconocer algo que era obvio: tengo mala memoria. Tengo una memoria espantosa. Si la regalara no perdería nada. Y me empeñaba en recordar las cosas. "Mañana sin falta te hago eso". Y aún hoy debe estar esperando el pobre… Horrible.

Cuando uno maneja varios proyectos a la vez y cada uno conlleva un montón de obligaciones y cosas por hacer, tiene que ser muy ordenado para no pasar nada por alto o de lo contrario, los errores pueden ser monumentales.

De nuevo vale papel y lápiz para realizar esta labor. Mi cuaderno tiene varias hojas dedicadas a tareas. El papel es muy útil cuando estás trabajando en algo y alguien te pide alguna cosa que no puedes hacer en ese momento. Lo mejor: apuntarla en el papel y hacerlo cuando puedas.

En cuanto al formato digital, hay tropecientas aplicaciones de tareas por ahí que son perfectamente válidas pero yo prefiero Wunderlist. Es un organizador ultra sencillo (no sé si os habéis dado cuenta, pero la sencillez es primordial para mí), disponible en todas las plataformas (lo que también es fundamental) que tiene una curva de aprendizaje muy rápida y  es realmente eficaz haciendo lo que debe hacer: apuntar tareas pendientes y tacharlas cuando se hacen. Es tan sencillo que no he podido encontrar ningún link a una guía de uso para que os familiaricéis. Claro, que no necesita guía alguna. En cualquier caso, aunque voy a explicar el uso que hago (o que hacemos en el equipo) de esta aplicación, todo lo que sigue puede hacerse con lápiz y papel (y seguramente con otras aplicaciones semejantes).

Uso de Wunderlist

El valor de Wunderlist radica en su sencillez. Mientras otros programas se pierden en asignar categorías y subcategorías a las tareas, con prioridades, acciones, contextos o etiquetas, Wunderlist está organizado en una jerarquía de tres únicos escalones:
  • Listas de tareas
  • Tareas
  • Subtareas
Cuando tengo un proyecto nuevo, creo una lista (con un nombre tan original como "Proyecto A") y en ella incluyo todo lo referente a ese proyecto. Digamos que en el proyecto hay que tasar cuatro propiedades. Un listado de las tareas básicas de este proyecto (de esta lista de tareas) sería:
  • Reunión de partida
  • Propiedad 1
  • Propiedad 2
  • Propiedad 3
  • Propiedad 4
  • Revisión con el jefe
  • Presentación previa al cliente
  • Facturación
  • Pago del cliente
  • Envío de informes
Dentro de cada tarea se pueden crear sub tareas. Es muy útil por ejemplo dentro de cada tarea "Propiedad" incluir un listado así:
  • Visita
  • Cálculos
  • Informe
Según vas marcando Subtareas, la celda de la tarea se transforma en una barra de progreso que te permite seguir el progreso del proyecto de un vistazo rápido.


Además, Wunderlist permite el modo colaborativo, de forma que yo puedo invitar a una lista (a un proyecto) a un tasador o un compañero que utilice Wunderlist también y asignarle tareas. Por ejemplo:
  • Propiedad 1 > Fulano
  • Propiedad 2 > Josito


Aquí en Chile, y en general en todo el mundo, adoran la definición de responsabilidades. Con Wunderlist queda claro quién es el responsable de qué tarea, de forma que, a parte de poder exigir responsabilidades y siendo más positivo, también puedes ver qué miembro del equipo tiene más carga de trabajo, quién va a necesitar una mano o de quién depende el próximo paso que debas dar.

Además, como habéis visto en las imágenes, puedes asignarle fechas a cada tarea, de forma que si la entrega del proyecto es el día tal, lo marcas y todos los miembros del equipo involucrado son conscientes de esa fecha.

También resultan útiles las opciones de escribir notas en las tareas (por ejemplo, si hay algo que haga un tercero no incluido en el proyecto, anotarlo ahí, tipo: "Plano pendiente de Nicolás", o "Departamento de finanzas envió factura") y la posibilidad de subir archivos a cada tarea, por ejemplo, un contrato o una propuesta de servicios, de forma que queda ahí guardado y puede ser fácilmente consultado (todo esto siempre y cuando no se voilen las políticas de privacidad y manejo de información de vuestros clientes o de las empresas para las que trabajéis, claro).

Otra opción que encuentro maravillosa de Wunderlist es la que te permite añadir tareas sin necesidad de entrar en la propia aplicación, simplemente mandando un correo desde la dirección de mail que has utilizado para darte de alta a la dirección me@wunderlist.com. Esto, combinado  con alguna aplicación de automatización de tareas, que también veremos más adelante en la serie, facilita la posibilidad de capturar tareas de forma inmediata, según se nos van ocurriendo, sin perder nada por el camino.

Listas inteligentes

Wunderlist incorpora una serie de "listas inteligentes" que filtran las tareas atendiendo a un determinado criterio. Para mí las favoritas son:
  • Lista "Hoy", que te muestra las tareas que vencen en el día de (adivinad) hoy y aquellas que ya están vencidas
  • Lista "Esta semana",cuya función es, ¡sorpresa!, mostrarte las tareas que vencen o han vencido durante los próximos siete días. Yo utilizo estás dos listas para saber en todo momento lo que tengo pendiente y para planificar mi semana (de esto hablaremos en el próximo post de la serie: el calendario).
  • Lista "Bandeja de Entrada", que es la lista por defecto. Cuando mandáis una tarea por mail, aterrizan en esta lista. A partir de ahí las colocáis vostros donde queráis.
¿Os dáis cuenta? ¿Véis lo que se consigue con esta aplicación? Wunderlist pasa a convertirse en un auténtico "Workflow" que controla en todo momento el estado de cada proyecto y quién es responsable de qué cosa. Así, si un cliente me llama y me pregunta por la Propiedad 1, cuyo responsable es Fulano, no tengo que perder el tiempo porque puedo ver que Fulano ya ha realizado la visita, terminado los cálculos y está trabajando actualmente en el informe.

Limitaciones de la lista de tareas

El  principal problema de las listas de tareas es que suelen morir de éxito. Uno se acostumbra a apuntarlo todo, la lista se va llenando, e inevitablemente, de forma casi, inconsciente, uno se agobia por lo que tiene por delante y tiende a abandonarlas. Ser consciente de que hay cosas por hacer no nos gusta. Reconozcámoslo: cualquier "amenaza" a nuestra "libertad personal" nos toca las narices, y tener una lista con todas nuestras obligaciones… Como que no.
Una lista de tareas, igual que veremos con la gestión del tiempo o del dinero, debe ser gestionada activamente. Apuntar y tachar simplemente es una gestión pasiva. No hago nada para controlar mis obligaciones más que recordarlas cuando tengo que hacerlas y olvidarlas cuando están hechas (lo que no es poco). Una gestión activa de las tareas significa priorizar según tus objetivos, asignarles tiempo para ejecutarlas y, lo más difícil, ejecutarlas. Veremos más cuando hablemos del calendario.

¿Cómo gestionáis vosotros las tareas que tenéis por delante? ¿Qué programa utilizáis? ¿Sois más de lápiz y papel? ¡Comentad!

jueves, 28 de enero de 2016

Apps para tasadores: 01: intro y cuaderno

Sea cual sea tu profesión, ya seas tasador, arquitecto, corredor de propiedades (o API en España, o broker en general), visador, o responsable de cualquier tipo en una empresa de tasaciones, me atrevería decir que alguna vez tu trabajo no ha sido todo lo bueno que hubieses querido, o qué crees que lo que haces puede mejorarse. Seguro que eres un magnífico profesional, pero seguramente no trabajas de la forma más eficiente que pudieras.

Yo trabajaba horrorosamente mal (muy ineficientemente) hasta que decidí que no podía seguir así. Reuniones olvidadas, documentos perdidos, trabajos retrasados... La verdad es que mi imagen profesional no era buena. Tenía que hacer algo y la ayuda vino de la mano de la Productividad Personal. Entonces (ahora también) era una nueva moda que surgía en internet y yo me dejé llevar por la corriente, las promesas de mejora en el trabajo y resultados espectaculares. Como siempre que me dejo llevar por una moda de estas, pasado un tiempo empiezo a filtrar la cháchara de los que de verdad tienen algo que decir y a filtrar la información de calidad. Empecé a darme cuenta de que había muchas cosas que no hacía bien.

La eficiencia, desde mi punto de vista, es un conjunto de hábitos que se adecúan a tu rutina diaria (y no al revés) y te permiten optimizar tu trabajo en términos de tiempo y calidad. Es una definición muy personal. En este post y en otros que forman una serie que abre éste y que iremos intercalando con otros artículos, me gustaría hablarte de mi día a día en la gestión interna de mi trabajo, las herramientas que uso y los errores que he cometido para que tú puedas usarlos, empieces a destacar por un trabajo mejor y quizá, dispongas de más tiempo libre.

Para tasar, o trabajar en cualquier cosa que trabajes, nada de lo que te pondré aquí es necesario, pero desde luego ayuda. Cada uno tenemos una forma distinta de trabajar. 

Lo básico

La idea es intentar que los consejos de esta serie sirvan independientemente de tu estilo de trabajo o herramientas que uses, por lo que, dada la enorme oferta de ellas que existen hoy en día, vamos a suponer que todos disponemos de:
  • Un ordenador personal (portátil o no)(yo uso Windows).
  • Un "Smartphone" (yo utilizo iPhone pero cualquiera debería valer)
  • Opcionalmente, una "tablet" (yo uso iPad, pero de la misma manera cualquiera vale. Tampoco es estrictamente necesario.)

Lo ideal es que todos los programas que utilicemos sean multiplataforma, es decir, que los podamos utilizar independientemente de si es a través del móvil o del portátil, independientemente de si es Apple, Windows o lo que sea. Si algún programa no puede utilizarse en alguna de estas plataformas, debería tener un programa equivalente en el resto de las plataformas. El motivo de esto es que minimizamos riesgos y no dependemos de un servicio o marca en exclusiva. Nuestra información es accesible a nosotros independientemente de qué cacharro empleemos para acceder a ella y si se nos estropea el ordenador o perdemos el móvil, podemos seguir trabajando sin problemas.



Vamos a empezar la serie con una herramienta importantísima, que puede ser tan sofisticada como sencilla y en cualquier caso, fundamental para mí... Un cuaderno. ¡Vamos allá!


El cuaderno

Tener algo donde tomar anotaciones en cualquier momento es fundamental. Siempre. Yo, como sabéis, amo mi cuaderno*. Lo uso en visitas y reuniones. También para hacer cálculos y anotaciones rápidas, gráficas, mapas mentales... El papel y el lápiz es lo mejor. Mejor si hay lápices de varios colores. Me encanta pegar post it encima, o recortes de planos o texto de algo relacionado con los proyectos en los que estoy trabajando.

Prefiero pintar a teclear. Encuentro muy incómodo utilizar el iPad o el ordenador en una visita. Tampoco me gusta utilizarlos en reuniones. Me da la sensación de que mi interlocutor puede pensar que no le estoy prestando la debida atención.

Pero si tengo que teclear, mi versión tecnológica del cuaderno es un simple archivo de texto (.txt). Hay millones de aplicaciones ultra sofisticadas por ahí que te permiten hacer todo tipo de virguerías con tus textos. Yo lo que quiero es escribir. Escribir inmediatamente. Ya daré formato más adelante. En el iPad y el iPhone utilizo Plaintext, una aplicación sencillísima que crea y edita archivos txt y los guarda en Dropbox. En el ordenador utilizo Writemonkey, que hace lo mismo. Para mí es muy útil poder acceder a mis txt desde cualquier plataforma y estos programas me lo permiten. A los txt les doy estos usos principales:
  • Paso a limpio las notas de las visitas que tomé en el cuaderno. Especialmente elaboró la descripción de la propiedad que tengo que tasar. Es muy útil hacerlo inmediatamente después de visitar porque el recuerdo está fresco. Ya hablamos de ello en un post sobre visitas.
  • Escribo los posts del blog (este incluído). Hago un borrador, lo dejo madurar, lo modifico, añado o quito texto hasta estar seguro de comunicar lo que quiero comunicar. Últimamente he encontrado muy útil la aplicación Drafts4 (iPad y iPhone solamente) por su función de arreglo de textos (te permite cambiar de posición párrafos enteros simplemente deslizando) pero me sigue pareciendo muy sofisticada para utilizarla como base central para mis textos. Además no crea ni trabaja sobre archivos txt, sino que los tienes que  exportar, momento en el cual deja de utilizarlos, por lo que no los tendría sincronizados para cualquier plataforma (no existe la versión para Windows). Para textos muy elaborados he utilizado alguna vez Scrivener en Windows, pero está más enfocado a escribir libros que a un simple artículo, aunque mucho bloguero lo utiliza.
  • Aunque ya he dicho que prefiero el cuaderno, en alguna reunión, especialmente las que tienen un carácter más técnico, se suelen sacar los ordenadores. Ahí también utilizo Writemonkey para tomar anotaciones en la reunión.
  • En los proyectos grandes, que pueden llevar varias semanas de trabajo, escribo una especie de diario en el que voy relatando de forma informal lo que ha sucedido con respecto a ese proyecto durante el día. Es muy útil a la hora de revisar quién dijo qué cosa y cuándo, o qué se acordó en un momento dado. La estructura de ese diario no puede ser más sencilla: la fecha de la entrada y el texto que quiero incluir. Como he dicho, es completamente informal y normalmente lo hago al salir de la oficina, dictando al teléfono** lo que quiero incluir sin pararme demasiado en correcciones.
  • Escribo textos para proyectos de investigación o borradores de informes que necesitan ser elaborados posteriormente. Normalmente no pasan de ser un par de párrafos pero me ayuda a arrancar sin tener que pararme a pensar en formatos no estilos.

Limitaciones del cuaderno

El cuaderno (al igual que los txt) tienen una limitación muy importante que no conviene olvidar. Tu puedes anotar infinitos datos que te pueden parecer interesantes para algún momento en el futuro, pero cualquier información que no pueda encontrarse cuando se necesite, es inútil. Muchas veces uno juraría que anotó tal o cual cosa mientras va pasando las páginas de su cuaderno sin encontrar nada. Este es el punto débil del romanticismo del cuaderno: la nula eficiencia organizativa. Afortunadamente, las tecnologías actuales nos han dado la solución para esto, como veremos más adelante.

Si tú utilizas cuaderno en tu día a día, quizá compartir tu forma de trabajo inspire a otros lectores, así que ¡comenta!

*: El término "mi cuaderno" no hace referencia a uno en concreto, sino al que uso habitualmente. Yo prefiero cuadernos sin pautas impresas (sin cuadrículas ni guiones). Hojas limpias dispuestas a ser rellenadas. Mi favorito: el Moleskine tamaño cuartilla que se abre como un libro (lo tienes en versión reportero pero a mí no me gusta tanto).

**: Tanto en iPhone como en Android, los teclados incluyen la opción de dictado (un icono representando a un micro chiquitito al lado de la barra de espacio). Es súper útil para ir anotando cosas según se te ocurren, si vas caminando o estás con las manos ocupadas. Lo importante es no perder la idea pensando "ya lo anotaré luego", porque eso no pasa. Creo, no estoy seguro, que el software que usa esta tecnología de dictado va aprendiendo poco a poco a reconocer nuestras palabras, de modo que cada vez escribe mejor lo que vamos narrando, pero no hay que confiarse y la revisión es siempre obligada. Otro pero importante es que requiere hablar como "a cámara lenta", así que a veces da un poco de vergüenza utilizarlo delante de personas, para qué nos vamos a engañar. Pero a parte de eso, es genial no tener que escribir, y ahorras un montón de tiempo.