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lunes, 30 de mayo de 2011

Práctica: el proyecto no construido

Este es un ejemplo de caso real que nos hemos encontrado ya unas cuantas veces. Resulta que las entidades bancarias se están encontrando con un problema, que quizá sea el menor de los que tienen ahora, pero a mí me resulta muy interesante por cómo está relacionado con la valoración. Necesito que me deis vuestra opinión sobre cómo debemos proceder los técnicos ante casos semejantes. Luego os diré lo que finalmente se hizo en otro post.

El caso es el siguiente: en el momento de mayor apogeo del boom, durante esos tiempos que ya no creemos que volverán, una promotora presenta un proyecto a la entidad bancaria de turno para comprar un suelo en el que hay construida una casa vieja. El tema es que en ese suelo, tras una revisión de hace un par de años del Plan General de la localidad donde está, se permite más edificabilidad de la que hay ahora. Si no se ha construido antes es porque la casa está ocupada, pero la promotora ha llegado a un acuerdo con los inquilinos y desalojan. El proyecto incluye la demolición de la casa vieja y la promoción del típico bloque de viviendas. Se tasa el proyecto y se concede el préstamo, que se irá desembolsando a medida que el proyecto vaya avanzando, pero se adelanta la cantidad necesaria para comprar el terreno. Hasta aquí todo normal (normal para la práctica que se daba entonces).

Justo entonces estalla la crisis y la obra no empieza. La promotora es incapaz de construir y la casa vieja queda sin derribarse. La promotora suspende pagos y el banco "recupera" el suelo con casa al ejecutar la hipoteca. Y toca volverlo a tasar, porque el banco no quiere el suelo ni en pintura y necesita deshacerse de él, venderlo a alguien (?) interesado.

Bien, pues aquí entráis vosotros. Os voy a preguntar cómo enfocaríais la nueva valoración del edificio. Os voy a dar varias opciones para que votéis cuál es la que creéis que es la acertada. En un próximo post daré la respuesta y el razonamiento. A vosotros sólo os pido que, anónimamente, os mojéis. No os cuesta nada y no tenéis que dar ninguna explicación. Simplemente votad lo que creéis que es correcto:


¿Cómo crees que debe tasarse de nuevo el suelo?
Igual que la primera vez, con el proyecto con el que se aprobó el préstamo
Se debe tasar la situación actual del inmueble: solar y casa vieja
Ninguna de las anteriores

viernes, 12 de noviembre de 2010

Industrialización, prefabricados y soluciones

Ningún crítico es más capaz que yo de percibir claramente la desproporción que existe entre los problemas y la solución que les aporto.
Sigmund Freud(1856-1939) Médico austriaco.

Tras haber asistido a una muy interesante conferencia sobre el mercado inmobiliario, la crisis y sus posibles soluciones, organizada por el ThinkTank64, y en la que participaron Carlos Álvarez Caro y José Luis Bartolomé (altamente recomendable el blog de este último titulado Adiós, ladrillo, adiós) y se dijeron muchas cosas interesantes que iremos sacando poco a poco en el blog, se hizo hincapié en un punto muy interesante a mi modo de ver: las entidades financieras tienen un serio problema con el suelo que han adquirido vía impagos, dado que estos son inmensamente más dificiles de colocar que las viviendas (entre otras cosas porque al posible (aunque poco probable) comprador le gustaría promover, para lo que necesitaría financiación de un banco que no va a obtener).

Pues leyendo en la revista Metros2 una entrevista al "ultra-mediático hasta la saciedad" arquitecto Joaquín Torres, me encuentro conque éste ya tiene una solución para estos suelos, que ciertamente parece muy acertada: la industrialización de la arquitectura. Esto, dicho por un arquitecto y escrito por otro, puede parecer una especie de agresión al espíritu de la arquitectura y el arte, pero lo cierto es que nada más lejos, ya que Torres ha sabido demostrar que el diseño y el sentido común no tienen por qué estar peleados.

Torres porpone un sistema de prefabricación para dar vía a esa industrialización, y de paso, salida a la cartera de suelos de los bancos, dado que asegura que los costes pueden bajar hasta un 10-12% para el promotor sólo en gastos financieros, dado el escaso apalancamiento al que se someterá éste. Lo cierto es que los gastos de viviendas modulares son más reducidos y el tiempo de ejecución se puede reducir hasta los dos meses (lo que supone reducir aún más gastos).

Torres asegura que sus viviendas modulares van desde los 79.000€ más IVA (70m2, 2 dormitorios) hasta los 125.000 más IVA (112m2 y 4 dormitorios).

La solución, a priori, no parece mala. Económicamente sale. Ya vimos en un post anterior que las casas prefabricadas si pueden ser hipotecadas, y dado el coste más reducido, la financiación sería más accesible. Yo creo que el problema es la mentalidad instaurada en España acerca de la vivienda en propiedad. Una vivienda suele ser considerada una inversión y meter tu dinero (aunque sea menos) en algo "prefabricado" no suena bien.

Esa es la mentalidad existente. Aunque esté basada en lo que considero un error. Y es que la vivienda difícilmente es una inversión porque difícilmente va a hacer aumentar nuestro patrimonio ("estos del blog de tasadores se han vuelto locos" estaréis pensando) lo que me gustaría explicaros en otro post. Aunque financieramente esto es así (no siempre, pero sí la inmensa mayoría de las veces), Carlos Álvarez Caro se apresuró a recordarme que en España se compra vivienda por necesidad, por instinto de protección bajo un techo, más que por cultura financiera, como puede hacerse en otros países europeos, por lo que la solución de Torres va a tener esta dificultad añadida.

martes, 10 de agosto de 2010

Micropost: Nueva circular BCE: se acabaron las daciones en pago






El 29 de junio se ha aprobado una nueva circular del Banco de España, a entidades de crédito, de modificación de la Circular 4/2004, de 22 de diciembre, sobre normas de información financiera pública y reservada, y modelos de estados financieros. Bajo este título rimbombante, la circular define en su punto h) un párrafo que dice lo siguiente:

“Los requerimientos de tasación para estimar el valor de los derechos reales que sirven de garantía en las operaciones calificadas como «activos dudosos», así como los recibidos en pago de deudas, serán realizados por sociedades de tasación independientes y, para los activos localizados en España, conforme a la OM ECO/805/2003, de 27 de marzo, efectuadas por sociedades inscritas en el Registro Oficial de Sociedades de Tasación del Banco de España.”

El texto podría implicar (con casi toda seguridad) que las tasadoras no podrán valorar activos para daciones en pago o recuperaciones para entidades financieras que participen de su accionariado. La entrada en vigor de la circular es el próximo 30 de septiembre. Teniendo en cuenta el gran número de encargos que vienen ahora mismo de esta fuente, me asombra la escasez de preocupación en las tasadoras por el tema. Será que saben algo que nosotros desconocemos, o que ya han apalabrado el consiguiente intercambio de cromos.

lunes, 1 de marzo de 2010

Presiones a la baja



Muchas veces hemos hablado y comentado en este blog sobre las presiones que los tasadores hemos recibido en ocasiones (de vez en cuando, no siempre) en el pasado para "ajustar" valores de tasación al alza con el fin de que la operación pudiera ser aprobada por el comité de riesgos (que debería llamarse en ciertas ocasiones "comité de evitar riesgos") de turno y se le pudiera dar la hipoteca al cliente de la entidad. Si bien muchas veces la propia sociedad de tasación aplaca esa presión, no es menos cierto que en otras ocasiones si se han subido valores. Los resultados los conocemos todos y no es el objeto de este post.

Resulta ahora que la tendencia se podría haber invertido. Estamos hablando de las operaciones destinadas a recuperaciones por impagos y daciones en pago cuyos inmuebles van destinados a las subastas que están haciendo los bancos y cajas para quitarse inmuebles de encima.

La jugada es la siguiente: los bancos (y cajas) han creado sociedades paralelas (todos las conocemos) a los que venden/traspasan los inmuebles con el fin de que estas entidades los comercialicen (y de paso evitando computar estos valores como cargas en sus balances). El problema viene en que estas entidades tienen orden de no vender por debajo de un determinado porcentaje del valor de la tasación y para facilitar su salida nos llaman a nosotros para que bajemos los valores.

A mi modesto entender esto no hace más que añadir confusión sobre el valor actual de los inmuebles y nos resta credibilidad. Pero como ya he dicho más de una vez, somos el eslabón más débil de la cadena crediticia y el punto donde es más fácil presionar.

Qué creéis? Deberíamos facilitar las cosas a las entidades o mantenernos firmes para evitar que en unos años nos acusen de haber sido maleables?

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Recuperaciones: el drama social de la crisis, visto de cerca.

El procedimiento

Vuelvo a retomar el asunto de las tasaciones cuyo destino final es la captación de un activo inmobiliario por parte de una entidad financiera, que ya inauguramos con el post de hace unos días sobre "Daciones en pago". Sé que el tema puede parecer bastante aburrido, pero uno de los motivos por los que creé el blog es precisamente difundir un poco la labor de tasador en todos sus aspectos, y me interesa mucho reflejar la parte social, algo más trascendente que el hecho de decir "esto vale tanto" y olvidarse.

Las recuperaciones son la parte más desagradable del proceso hipotecario. La situación que desencadena una tasación para recuperación (o embargo o como se quiera llamar) es la siguiente: el hipotecado no ha podido hacer frente a sus pagos y entra en deuda; el banco ejecuta la hipoteca; el hipotecado se queda sin casa y es considerado "moroso" por el resto de sus días (si hay algún especialista en banca, por favor, que corrija esto último si no es así).

De nuevo el banco requiere una valoración del inmueble en cuestión para poder computar sus números en sus balances y saber en cuanto podrá liquidar el inmueble de la forma más rápida y menos dolorosa posible.

Normalmente partiremos del punto de partida de una tasación anterior (la que se hizo cuando se concedió la hipoteca). Ésto supone una ventaja importante, dado que es muy posible que no podamos visitar el inmueble y tendremos que utilizar los datos contenidos en dicha tasación para realizar nuestro nuevo informe. Os preguntaréis por qué no podemos visitar de nuevo el inmueble. En realidad, sí podemos, pero la entidad bancaria para la que trabajamos se ha convertido en hostil para el hipotecado, por lo que es muy probable que éste dificulte el proceso todo lo que pueda. No obstante, nuestra primera obligación (salvo que nos lo diga la sociedad tasadora) es intentar visitar.

Una vez más, la labor de la sociedad de tasación en la identificación de antecedentes es primordial. Sé por experiencia que no todas las tasadoras llevan un control exhaustivo de ello. Creo que es un error. La forma más generalizada de localizar expedientes puede ser por coincidencia de finca registral, aunque hay tasadoras que lo hacen por calles (método a mi modo de ver menos fiable, por la facilidad que cambian los nombres de las calles o los números de policía).

Dado que partimos de un antecedente, lo razonable es adoptar los mismos datos en el nuevo informe. Parece de Perogrullo, pero os asombraríais de la cantidad de casas que menguan o crecen de un informe a otro. Una finca debe medir lo mismo independientemente de la finalidad con la que se tase (y los espacios abiertos se deben computar igual). Es muy poco serio alegar que, como la finalidad es distinta, pues cambiamos el cómputo. Al menos a mí me lo parece.

Lo que si es razonable es valorar con prudencia, lo que en la práctica puede suponer un valor más bajo que el de la tasación original. Pensad que, al no haber podido acceder a la finca, debemos suponer un estado de conservación medio (también os asombraríais de la cantidad de gente que se lleva hasta los marcos de las puertas o los radiadores al ser embargados, y muchos destrozan los azulejos porque sí).

Si no disponemos del antecedente, lo suyo sería proceder como una tasación normal, es decir, intentar visitar, lo que ya hemos visto que será complicado. No obstante, se puede valorar de igual manera que con el antecedente, pero basándonos en los datos de superficie del registro y/o catastro (primero registro, luego catastro). Si no se dispone de ninguno de estos datos, la tasación es imposible de hacer.

Por último, simplemente añadir que muchas entidades bancarias están solicitando a sus tasadoras en este tipo de operaciones un valor de comercialización a corto plazo. Ésto es un valor por el cual el inmueble pueda ser vendido sin demasiada dificultad en un periodo de tiempo menor al mes (más o menos, es lo que piden los bancos y cajas, aunque posiblemente no con esas palabras). No se trata de un valor hipotecario, que ya lo hemos dado con la tasación. Esta vez se trata de un valor en una situación de mercado forzada por la necesidad de vender de una de las partes (el banco), por lo que deberá ser un valor más bajo que el hipotecario. La cantidad depende de cada tasadora, pero suele rondar un 5-10%. No hay nada establecido, y muchas veces se deja a juicio del tasador (de nuevo tenemos que ser expertos en algo que no es lo nuestro).

Las consecuencias y las responsabilidades

La consecuencia más importante es que alguien se queda sin casa. No es un número como los que dan las noticias. Es alguien a quien ves. Es alguien que tiene hijos y felpudo en la puerta, posters en la habitación de los niños y una habitación para la abuela. No es un tema menor. Es una consecuencia de un drama real. Si, es cierto que esa persona asumió una responsabilidad y no la ha podido cumplir, pero la mayoría de las casas que he visto por este tipo de trabajo son de gente humilde que ha llegado a esa situación por causas ajenas a ellos (cierre de empresas, imposibilidad de encontrar trabajo...). Es muy duro ver esto y volverte a casa sin más.

La irresponsabilidad también viene por parte de la banca, que en muchas ocasiones ha concedido crédito de altísimo riesgo. Creo que es más responsabilidad de las Direcciones de Zona o de Negocio que de las sucursales, por imponer objetivos cada vez más imposibles de obtener y llevar a captar y otorgar créditos al primero que pasaba por allí.

Recuerdo una conversación muy agria, en los tiempos de bonanza, que tuve con un tipo de una sucursal, en la que nos acusaba a los tasadores de nuestra oficina de no tener "ninguna visión comercial" tras "hundir una operación" (obviamente, porque consideraban que el valor de tasación era muy bajo). Tras varias quejas, y con mucha paciencia, le tuve que decir que a mí me pagaban precisamente para no tener ninguna "visión comercial", y poder dar un valor objetivo y que nuestra falta de "visión comercial" se podría compensar fácilmente en el comité de riesgos correspondiente, dado que ellos, con mucha más "visión comercial" que nosotros, la detectarían y sin duda concederían el crédito.

Hay que decir también que, al menos nosotros, hemos tenido la suerte de encontrarnos con pocos casos de estos y que muchas veces, ya desde las sucursales, nos decían que veían complicada la operación. Todo sea dicho.

¿Y las tasadoras tienen responsabilidad? Pues creo que algo sí. Aunque nosotros sólo somos partidarios de revisar valores cuando detectamos un error en el procedimiento, y nosotros cometemos errores como todo el mundo y no pasa nada, me consta que el motivo de las revisiones de valor no siempre es ese. Las sociedades durante mucho tiempo (ahora ya no) variaron valores por dejarse presionar, por no mantenerse firme siempre en los mismos. En la situación anterior, de boom inmobiliario y precios al alza, cualquier precio se sostenía y permitir ese 5% más que no iba a ningún lado, implicaba realizar la operación. Ahora supone un problema.

Bueno, apago el ventilador y os dejo el post, para que lo comentéis si creéis procedente. Sé que algunos de vosotros sois colegas y seguro que os habéis encontrado con alguna situación parecida. Estaría bien saber vuestra opinión...