miércoles, 21 de diciembre de 2016

De vuelta a casa

Hace casi cuatro años llegué a Chile con unas cuantas maletas, muchas incertidumbres y un proyecto que cumplir. Recuerdo perfectamente aquel viaje, con un par de señoras en mi vuelo que no dejaban de llorar (vete a saber por qué motivo) y de decir lo desgraciadas que eran por tener que volver al que entonces era mi destino, lo que no ayudaba demasiado a mi moral, y de las sensaciones al ver por primera vez la ciudad de Santiago. Recuerdo que al poco tiempo de llegar ya era consciente del desconocimiento tan profundo que de América Latina se tiene desde España, aunque nos creamos que no es así. Recuerdo lo duros y emocionantes que fueron aquellos primeros días.

Luego mi época en Tinsa, la confianza que se depositó en mí y el transcurso de cómo fue aquel proyecto, con sus altos y sus bajos, pero siempre con muchas ganas de hacer cosas bien. Recuerdo la satisfacción que sentí el día que tuve la sensación de que el trabajo ya estaba hecho.

Recuerdo cuando CBRE me contactó y las tropecientas entrevistas que me hicieron, entre ellas cuando conocí al que sería mi jefe directo, Francisco, y que pensé que ese sería el nuevo tipo al que iba a tener que soportar. Recuerdo la sensación de alegría al enseñarle a mi mujer la carta oferta y la del momento en que la firmé, sabiendo que parte de mis objetivos en Chile se cumplían. Recuerdo el primer día de oficina, cuando Nicolás Cox, Director General, al que yo no conocía en persona y con quien coincidí en el ascensor, tuvo la deferencia de acercarse a mí al verme despistado, saludarme por mi nombre (!) y acompañarme a mi nuevo puesto. Recuerdo que sentí que aquel sitio era diferente.

No olvidaré a mis compañeros, empezando por el tipo aquel que os dije que iba a tener que soportar todo ese tiempo, Francisco, y que se convirtió no sólo en un gran compañero de trabajo, sino en un gran amigo, ni las risas incluso en los momentos de presión junto al otro miembro del equipo, Sebastián, y el resto del equipo de Research, con los que trabajamos codo con codo. No olvidaré ni al Instant Gratification Monkey ni al Panic Monster. Ellos saben.

No olvidaré las conversaciones con los brókers mientras me ponían al día del mercado, o los buenos momentos (algunos duros, pero siempre buenos) con la gente de Capital Markets atendiendo clientes y trabajando con ellos. Ni los que pasé con la gente de Asset Management para consultarles sobre las sensaciones de sus clientes o cómo gestionaban este o aquel activo. Tampoco el sentimiento de cierto orgullo cuando llegaba a un edificio y veía que estaba gestionado por CBRE a través de su equipo de Property Management. No olvidaré los bombones y chocolates que "tomaba prestados" del equipo de Project Management (gracias chicas) mientras me contaban lo duro que es conseguir que las obras salgan de forma óptima para el cliente.

Pero sobre todo, no olvidaré que disfruté en esa casa. Que lo pasé muy bien y que ha sido un tiempo maravilloso.

Gracias CBRE Chile.

Hola CBRE Madrid.

3 comentarios:

  1. Hay Jose! Pero que lindas palabras, aca se te extraña mucho! en mas no tengo a quien tirarle cosas jaja! besos y ya te enviaremos o te llevamos mejor los bonmbones!

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    1. Eres Gabi! Yo no olvidaré esas primicias que querias contarnos y que las sabía media oficina!! JAJAJA. Os echo de menos! Besos!

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  2. Hola José Luis, un abrazo grande y no nos olvides

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