martes, 14 de diciembre de 2010

Medidas "anti-riesgo" en otros países

No sé si os habéis fijado (nótese la ironía) pero esta crisis inmobiliario-financiera está siendo mucho más dura aquí, en España, que lo que lo ha sido o es en otros países de nuestro entorno con muchos intereses en nuestra tierra. Un ejemplo muy claro es Francia, donde han amortiguado mejor el problema de los inmuebles y están remontando, pudiéndose centrar en resolver problemas de otra índole. Para ellos los inmuebles no están suponiendo el drama que vivimos aquí.

En primer lugar, tenemos que entender que los franceses (y muy probablemente el resto de Europa también) ya llegan escarmentados a esta crisis. Han aprendido de recesiones económicas anteriores y saben lo que hoy estamos aprendiendo nosotros: que el dinero no es barato nunca, aunque lo parezca y que el valor de las casas, si que baja. Como todo lo demás. A raíz de ese aprendizaje, el sistema hipotecario francés (seguro que hay similitudes en otros países europeos) ha implementado medidas "anti-riesgo" que a nosotros nos parecían casi de "cobardicas" o de "perder el tren". Esto era Jauja y el que decía "eso es un poco peligroso, ¿no?" era tachado como un perdedor. Todos dábamos por sentado que esto no podía parar. ¿Y qué medidas son esas?:
  1. Se utilizan intereses fijos, no referenciados a ningún índice variable (Euribor, CECA...). Esto de por sí ya es un sistema de criba importante, porque no es accesible a todo el mundo. Son hipotecas más caras, aunque a menos tiempo, y las cuotas requieren que el pagador disponga de activos importantes (que gane mucho dinerito de forma constante en el tiempo, vaya).
  2. Sólo se permite la comercialización de la promoción una vez se tenga licencia y se haya construido un porcentaje elevado de la obra (mínimo 60%, creo, aunque sé de países que sube al 80%). De esta forma se elimina el riesgo del banco de quedarse con suelos mondos y lirondos o de quedarse con obras a la mitad.
  3. Además, esto último no pasaría jamás allí, porque el estado grantiza el promotor, de forma que si uno tiene dificultades para seguir con sus compromisos, es relevado por otro que sea solvente.
Esto es sólo un botón. Hay más medidas que han hecho que estos países amortiguen mejor la crisis que nosotros. Otra cosa que nos diferenciaba era que ellos exigían rigor en las operaciones. Pero como nosotros somos españoles y aquí vale todo, el choque cultural era brutal. Lo que para ellos es un trámite concienzudo, nosotros lo ventilábamos en una comilona con el alcalde de turno. Valía todo. Así lo cuenta José Luis Ruiz Bartolomé en su libro "Adios, ladrillo, adiós", que recomendamos desde aquí. Él trabajó para un grupo francés que sólo aguantó el "modus operandi" ibérico tres años. Hay capítulos escalofriantes. Luego no nos gusta que en Europa nos llamen los PIIGS...

Además, en España, con la figura del tasador (permítanme que barra para casa) ese sistema se reforzaría aún más, ya que el banco cuenta con una figura que en primera persona está en obra y certifica los porcentajes paralelamente al arquitecto de la Dirección Facultativa. La seguridad se vería incrementada.

Si bien es cierto que en países de centro américa y américa latina este mismo sistema no ha evitado la especulación, no es menos cierto que una adecuada legislación puede ponerle topes, obteniendo un sistema más seguro. Espero que de toda esta crisis los españoles aprendamos a ser más humildes y a poner los pies en la tierra. Nadie regala nada.

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