La normativa establece que para obtener el valor de un inmueble por comparación se pueden optar por dos vías:
- Comparar con al menos 6 ofertas de inmuebles semejantes en la zona.
- Comparar con al menos 3 transacciones realizadas.
En la práctica son muy pocos, y cuando digo muy pocos quiero decir ninguno, los casos en los que se utiliza la segunda opción. El motivo es muy claro: mientras que ofertas de pisos hay muchísimas disponibles, es muy difícil hacerse con el dato de una transacción realizada, o compra-venta, dado que dicho dato no suele publicarse una vez se ha formalizado.
Alguna vez ya he hablado que hay que tener mucho cuidado con los comparables, ya que de su uso y homogeneización depende el valor de comparación. Con la crisis se ha demostrado que la comparación tiene un error de base, y es que se está comparando con precios que a su vez se basan en una perspectiva de venta, en el anhelo del vendedor a vender su piso. Eso sin tener en cuenta que posiblemente se ha posicionado al alza previendo una posible negociación. Cómo ponderar ese sobre valor es uno de los mayores quebraderos de cabeza de un tasador. Sin duda, la comparación con transacciones sería mucho más objetiva, dado que partes de datos reales, pero no son de fácil acceso. Existen índices como el de Tecnocasa que ofrecen los datos de sus compra ventas, por lo que hay que considerar que en ellas se incluye una comisión de gestión, por lo que también llegan polvo y paja con el dato. Otros índices, como el del INE, llegan siempre a toro pasado, ya que son datos del año o semestre anterior.
Una vez más tengo que decir que tomar el pulso al mercado es fundamental para la labor del tasador. Uno no se puede distraer y hay que estar atentos a los movimientos de los valores en las distintas zonas donde tasamos. Por eso también, cuando alguien me pregunta por precios en zonas en las que no trabajo, no me atrevo a dar un dato, a pesar de que acto seguido me cae el chorreo típico: "¿Pero tú no te dedicas a esto?, ¡pues vaya tasador que estás hecho!" etc, etc...
Nadie dijo que fuera fácil...
Alguna vez ya he hablado que hay que tener mucho cuidado con los comparables, ya que de su uso y homogeneización depende el valor de comparación. Con la crisis se ha demostrado que la comparación tiene un error de base, y es que se está comparando con precios que a su vez se basan en una perspectiva de venta, en el anhelo del vendedor a vender su piso. Eso sin tener en cuenta que posiblemente se ha posicionado al alza previendo una posible negociación. Cómo ponderar ese sobre valor es uno de los mayores quebraderos de cabeza de un tasador. Sin duda, la comparación con transacciones sería mucho más objetiva, dado que partes de datos reales, pero no son de fácil acceso. Existen índices como el de Tecnocasa que ofrecen los datos de sus compra ventas, por lo que hay que considerar que en ellas se incluye una comisión de gestión, por lo que también llegan polvo y paja con el dato. Otros índices, como el del INE, llegan siempre a toro pasado, ya que son datos del año o semestre anterior.
Una vez más tengo que decir que tomar el pulso al mercado es fundamental para la labor del tasador. Uno no se puede distraer y hay que estar atentos a los movimientos de los valores en las distintas zonas donde tasamos. Por eso también, cuando alguien me pregunta por precios en zonas en las que no trabajo, no me atrevo a dar un dato, a pesar de que acto seguido me cae el chorreo típico: "¿Pero tú no te dedicas a esto?, ¡pues vaya tasador que estás hecho!" etc, etc...
Nadie dijo que fuera fácil...